jueves, 21 de noviembre de 2013

Ni razón ni palabra, Edgar Bayley.

cada noche los sueños inmolan tu pena y tu culpa
de frente al olvido
a la pregunta y la canción inexcusable

es necesario empaparse herirse hundirse
buscar el estallido hasta decir: perdón no soy el mismo
pero el fuego desgrana tus razones de tierra
debes perder la luz plena
los motivos de la victoria
agrio pesado cruel
la ciudad te vuelca te vacía
corazón vacío
miseria burbujeante

no es preciso razón ni palabra
para este airado hogar
que nadie después sume su nieve o su festejo
despierto queda allí en su momento
en cambio y permanencia
en nube recia
en la libre mano
y el cabalgar del sueño

martes, 19 de noviembre de 2013

Ya no hay lugar para la frivolidad, Alfredo Veiravé.

Todos poseen un límite; las lecturas en el jardín
absorben el deseo de las plantas húmedas y el mundo 
                                                                           /visionario
habla allí únicamente con algunos seres animados de 
                                                  /ojos abiertos y profundos.
(Entre los helechos y los tiernos animales inocentes el 
                                                                       /espacio pasa
como un equilibrista que abre su sombrilla para no caer
                                                               /en el vacío.) Hay
diferentes formas de fracaso cuando el trapecista joven
                                                                    /sufre el miedo
en las cárceles de la pesadilla,
aunque en el fondo sabe que los victimarios y los
                                                                       /torturadores
se juntan en el infierno de la historia, y que las hojas
                                                                 /caen sobre ellos
para convertirlos en tierra deleznable. Por eso canta
                                                                      /ahora y mira
solamente hacia delante / no dará explicaciones de la
                                                           /vida: el cuerpo sabe
esquivar los dardos venenosos del rencor, quizás, una
                                                      /forma cerrada del amor
que no fue correspondido. A veces los límites se abren y
                                                             /comienza el vuelo;
entonces, ya no hay espacio para las frivolidades como
                                                                                  /saben
los que vuelven de la guerra, o del errático exilio (del
                                                                               /poema).

domingo, 20 de octubre de 2013

Letanías, John Ashbery.

I
Los objetos también son importantes.
No todo el tiempo lo son.
Pueden fruncir el ceño,
y hasta perdonar, de alguna manera.

Me preguntan qué hago aquí.
¿Esperan que lea esto realmente?
Si es así, tengo una sorpresa para ustedes.
Voy a leérselo a todos. 

II
La primavera es la más importante de las estaciones.
Está aquí aun cuando no está aquí.
Todas las otras estaciones son una excusa para ella.
Primavera, ociosa primavera,
sos una pobre excusa paar el verano.
¿Te han dicho dónde te extraviaron,
en qué arteria que atraviesa la ciudad
veloz, muy veloz como el aliento?

III
Es importante ser mostrado
en una forma artificiosa. Otros intentarán
ofrecerte algo no lo aceptes bajo
ningún concepto. Reflejado en la vidriera
de una farmacia uno se da cuenta
de la distancia que ha recorrido.
Déjense saborear por otros.
Duerman felices;
el viento está allí.
Pasen. Los estábamos esperando.

domingo, 13 de octubre de 2013

El ápice, Jorge Luis Borges.

No te habrá de salvar lo que dejaron
escrito aquellos que tu miedo implora;
no eres los otros y te ves ahora
centro del laberinto que tramaron

tus pasos. No te salva la agonía
de Jesús o de Sócrates ni el fuerte
Siddharta de oro que aceptó la muerte
en un jardín, al declinar el día.

Polvo también es la palabra escrita
por tu mano o el verbo pronunciado
por tu boca. No hay lástima en el Hado
 
y la noche de Dios es infinita.
Tu materia es el tiempo, el incesante
tiempo. Eres cada solitario instante.

sábado, 24 de agosto de 2013

Fragmentos de un evangelio apócrifo, Jorge Luis Borges.

3. Desdichado el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo.
9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
10. Bienaventurados los que no tiene hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable.
11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio.
12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios.
13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano.
14. Nadie es la sal de la tierra; nadie, en algún momento de su vida, no lo es.
15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá.
16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron.
17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que él cree justa, no tiene culpa.
18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos.
19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz.
20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide.
24. No exageres el culto de la verdad: no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces.
25. No jures, porque todo juramento es un énfasis.
26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor.
27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón.
28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres.
29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad.
30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio.
31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error.
32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida.
33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar.
34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar...
39. La puerta es la que elige, no el hombre.
40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores.
41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena...
47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia.
48. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas.
49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días.
50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.
51. Felices los felices.

jueves, 22 de agosto de 2013

No son temas de poesía, Fogwill.

El correo. El orden de la mesa.
Los ciclos personales y naturales.
La buena suerte, las desgracias,
adelgazar, fumar, mirar televisión,
las vacaciones y la hacienda
y las cosechas genéticamente modificadas
no son temas de la poesía.

Tampoco Dios, los dioses,
y lo sublime inalcanzable
caben en la poesía.

El tema y los motivos
serían la división del mundo en temas y motivos
y lo que queda ahí, sin ellos,
en el centro, sin hombres.
 

domingo, 4 de agosto de 2013

El sobreviviente, Carlos Drummond de Andrade.

Imposible componer un poema a esta altura de la evolución de la humanidad.
Imposible escribir un poema -aunque sea siquiera una línea- de verdadera poesía.
El último trovador murió en 1914.
Tenía un nombre del que ya nadie se acuerda.


Hay máquinas terriblemente complicadas para las necesidades más simples.
Si quiere fumar un cigarro aprieta un botón.
Los sacos se abotonan eléctricamente.
El amor se hace por comunicación sin hilos.
No se necesita el estómago para la digestión.

     Un sabio declaró a O Jornal que todavía falta mucho
     para que alcancemos un nivel cultural razonable. 

     Para entonces, felizmente, estaré muerto.

Los hombres no han mejorado

y se matan como chinches.
Los heroicas chinches renacen.
Inhabitable, el mundo está cada día más habitado.
Y si los ojos reaprendieren a llorar vendría un segundo diluvio.

(Sospecho que escribí un poema).


                                                                                                     Alguna poesía.